Bentley Bentayga, lo aprobamos

Los más apasionados recordaréis aquel complicado prototipo EXP nueve F, una suerte de monolito sobre ruedas carente de clase que produjo un enorme excepticismo sobre el por entonces futuro SUV de gran lujo de Bentley.

Desde ese momento, el equipo de estilo de la firma de Goodwood volvió a la pizarra para volver a diseñar esa primera propuesta y el resultado es considerablemente más contundente. Ahora, la sección frontal es menos violenta y recuerda en ciertos de sus elementos al Continental GT y al Flying Spur, y muestra soluciones que inyectan elegancia en un coche con un volumen enorme (cinco con catorce metros de largo, dos mil cuatrocientos kg de peso), como los faros en el frontal de la carrocería y la parrilla sutilmente reclinada que atenúan el aire de tanque de guerra que tenía el EXP nueve F.

Sobre las ruedas traseras descubrimos ahora el hombro muscular, uno de los rasgos de ADN propios en todos y cada uno de los Bentley de la actualidad. Es poco probable que alguien considere al Bentayga el vehículo más muy elegante de la historia del vehículo, mas la verdad es que consigue ser impresionante sin ser violento. Lo que es mucho si tomamos en cuenta los presendentes del Bentley Bentayga

¿Tiene o bien no lógica hacer el Bentley Bentayga con estas proporciones, potencia, lujo y destrezas para el todoterreno?

Probablemente no es una cosa que se pueda juzgar con el sentido común: hay que definirlo por una regla de mercado: si hay potenciales clientes del servicio y el plan de negocios puede producir beneficios, se da luz verde al proyecto. Y en el presente contexto de irrefrenable demanda de SUV quedan pocas dudas de que el Bentayga pueda conseguir ventas anuales de cinco mil unidades, en un segmento que se espera que medre en torno a un sesenta por ciento hasta dos mil veinte, con USA, China, R. Unido y Alemania como clientes del servicio primordiales.

Bentley tiene la base técnica en casa, puesto que la comparte con el Audi Q7 (y del nuevo A4), o sea, la plataforma MLB II, que es la que se emplea para la mayor parte de los coches con motor longitudinal y tracción delantera del conjunto Volkswagen, si bien en el caso del Bentayga, apoyado por nuevos frenos y suspensiones. En verdad, Bentley afirma que un ochenta por ciento de los componentes del  Bentley Bentayga son exclusivos. Hemos tenido el privilegio de probar con anticipación la versión W12 encuentre de gama, en la que la suspensión neumática es de serie (va a ser opcional en la versiones siguientes con motor V8).

Equilibrio y suspención del Bentley Bentayga

Un factor definitivo a fin de que un coche con este tamaño de mastodonte no balancee demasiado en curva, no amplíe exageradamente las trayectorias en curva ni agite demasiado sus ocupantes en las transferencias de masas. Mas la primordial novedad técnica es el sistema EWAS, que se fundamenta en la utilización de motores eléctricos para endurecer (en curva) o bien suavizar (en recta) las barras estabilizadoras y que nos dejó totalmente maravillados por su eficiencia. Eminentemente cuando, en modo Sport, el Bentayga fue capaz de devorar curvas con una enorme solvencia.

A fin de que sea capaz de cubrir todos las clases de empleo hay 8 modos de conducción, repartidos por igual entre programas para asfalto y para fuera de carretera. Fundamentalmente juegan con los factores que influyen en el comportamiento general del coche, como la altura de la carrocería, la contestación del acelerador, la tracción, dirección y estrategia de cambios de marcha. noventa ‘cerebros informatizados’ -el doble de los que existen en un Bentley Continental GT- se cercioran de que este coche se adapte a cualquier geografía, en una demostración más de que las destrezas de conducción TT dependen ahora más del software que del hardware.

 

Motor del Bentley Bentayga

El motor W12 biturbo de seis litros, de nueva generación, es uno de los símbolos de Bentley. Ahora es treinta kg más ligero y cuenta con doble inyección (directa y también indirecta) para asistir a bajar consumos/emisiones, motivo asimismo por el que adopta un sistema de desactivación de la mitad de los tubos cuando el acelerador tiene carga baja ciento treinta horas de trabajo y cincuenta y tres artesanos se precisan para edificar manualmente cada interior del Bentley Bentayga.

En el Bentayga es donde más de manera fácil se ve por qué razón son precisas ciento treinta horas y cincuenta y tres artesanos para fabricar cada unidad. Piel impecable (quince colores a elegir), aplicaciones de aluminio, madera de alta calidad (siete tipos diferentes), asientos con veinte ajustes eléctricos, calefactables y con refrigeración, mandos niquelados y refulgentes y detalles sutiles como el vidrio mineral en la instrumentación (como en la alta relojería).

Es una pena que no hayan escogido otros mandos para el sistema de aire acondicionado, cuya enclenque calidad (visual y táctil) contrasta con el entorno que domina en el suntuoso interior. Habrá más motores: en dos mil diecisiete se espera la llegada de un V8 de cuatro litros y quinientos CV y un año después una versión híbrida de recarga externa (plug-in hybrid). Asimismo, probablemente llegue un Bentayga incluso más faraónico, de seiscientos cincuenta CV, en una posible versión Speed. Esta vez, aguardemos, con frenos cerámicos.