Conoce el nuevo Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV

La idea de que un SUV está ideado para el mercado de Norteamérica no es totalmente cierta, ahora que la moda ha cosechado ya un interés por esta clase de automóviles en nuestro continente y el segmento ha crecido con modelos aun de corte urbano. No obstante, cuando uno tiene delante el nuevo Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV siente que sí tiene de de Norteamérica algo más que su montaje, que se efectúa en la planta que Ford tiene en Oakville (Canadá). La estética tiene en ello mucho que decir; luce algo que recuerda al Explorer que allá se vende por su aspecto robusto, prácticamente granítico.

Conoce más del Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV

 

 

La línea de cintura horizontal, su silueta con un capó sorprendentemente corto, la increíble anchura de su carrocería (prácticamente dos con dos metros con retrovisores)… son detalles que nos retrotraen a los pick up más robustos al otro lado del Atlántico. El frontal transmite una agradable impresión de elemento macizo; y la trasera, con la doble salida de escape niquelada y una luz led que conecta uno y otro conduzco a través del portón, de moderna deportividad.

La firma del óvalo ha puesto singular énfasis en que el interior asimismo persuada a los conductores europeos, sobre todo con lo que toca a los materiales, con gomas flexibles y de alta calidad en toda la zona primordial del salpicadero y las puertas. Un veloz vistazo da asimismo a comprender que todo cuanto suponga facilitar la información al conductor se ha mimado con singular cariño.

La pantalla del navegador está situada en situación inmejorable y el volante nos deja manejar funciones del equipo de sistema de entretenimiento y de asistencia al conductor, como un control de velocidad en el que podemos conectar o bien desconectar la función adaptativa al tráfico. También es de resaltar el enorme diseño de los asientos, tal vez más mullidos de lo frecuente, con una adecuada unión lateral y una muy interesante función de ventilación, aparte de la calefacción que usaremos en invierno (las dos cosas, solo en las sillas delanteras).

Pese a ello, aparte del diseño atrayente con el que se ha resuelto todo, lo que más resalta del habitáculo del Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV es su amplitud, sobre todo con lo que toca a anchura. Detrás se pueden alojar sin apreturas 3 adultos que asimismo agradecerán la buena distancia hasta los asientos, y al final tienes una sensación muy afín a la que tendrías viajando en un monovolumen. Y esto es asimismo válido para el maletero, muy limpio de formas para aprovechar al límite sus seiscientos dos litros de capacidad. Otro detalle que persuadirá al conductor europeo es un motor diésel veinte TDCi. Existe la posibilidad de que entregue veinte CV cuando se combina con la transmisión Powershift, más nuestra unidad de pruebas monta la versión de ciento ochenta CV, que solo está libre con cambio manual.

Ford Edge 2.0 TDCI una potencia sin igual

Podría parecer que esta cantidad de potencia se queda un tanto justa para un turismo que supera las uno con nueve toneladas, mas la verdad es que en ningún instante echamos en falta mayor empuje, especialmente si tomamos en cuenta que la cantidad de par (cuatrocientos Nm) sí es muy elevada y el motor impulsa toda la mole del Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV con gran fuerza desde muy, muy bajas vueltas. Al cambio, por su lado, no se le puede atribuir la menor pega: suave, de recorridos cortos, preciso en los engranajes… uno engrana sexta en autovía y deja que las dos mil vueltas a las que vira el motor rodando a ciento veinte km/h apenas si se oigan como un suave susurro en el habitáculo, en el que tampoco se cuelan grandes ruidos aerodinámicos pese la gran superficie con la que ‘taladra’ el aire.

En Ford aseguran que la suspensión tiene una puesta a punto concreta para el mercado europeo, que no habitúa a conducir con los tradicionales balanceos de carrocería de los americanos. A pesar de ello, el Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV prosigue teniendo unas suspensiones blandas (solo en la versión Sport son más recias), acrecentadas por el largo recorrido de las suspensiones y la sensación de conducir en una situación bastante elevada (a pesar de que la altura libre al suelo es normal: diecisiete cm).

Esto, que provoca un paso ‘confortable’ por badenes urbanos, ayuda en conducción por pistas, donde el Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV se va a desenvolver sin ningún género de inconveniente merced a la tracción total con la que siempre y en toda circunstancia viene pertrechado de serie. Pero las estadísticas prueban que el asfalto va a ser el hábitat natural del nuevo Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV, y también insistimos en que muchos son los atributos que sobre este terreno gozará una familia: para comenzar, su consumo medio es de cinco con ocho litros/100 km y las emisiones se quedan en ciento cuarenta y nueve g/km en esta versión básica.

Su amplitud es propia de turismos más caros; el maletero resulta notable; el agrado de conducción persuade y en materia de seguridad viene de lo más completo: la versión Titanium pertrecha cámara de visión trasera, sensores de parking delante y detrás, control de velocidad inteligente, reconocimiento de señales de tráfico, aviso de cambio involuntario de carril con ayuda al mantenimiento, frenada automática de urgencia, etc. El coste del Ford Edge 2.0 TDCI 180 CV con la motorización básica y el acabado intermedio es de cuarenta y seis y cuatrocientos veinticinco euros.