El Ferrari F40 hace 30 años

Este fin de semana se cumplen 30 años del nacimiento del Ferrari más icónico de todos los tiempos

El Ferrari F40 es el coche favorito de millones de tifosis de todo el planeta.

Concebido como un coche de carreras en una época en que Ferrari no ganaba nada y atravesaba un largo túnel sin ver la luz en sus modelos de calle Porsche y Lamborghini amenazaban la superioridad de Ferrari, el fundador Enzo Ferrari, que ya tenía 90 años, ideó un Cavallino radical, ideado para gobernar con mano de hierro el segmento de los superdeportivos y celebrar los 40 años de vida de la compañía. Y lo consiguió.

El F40 es el último coche de Enzo Ferrari, una especie de legado que sintetiza su experiencia en el mundo de la competición

Enzo Ferrari encargó al ingeniero Nicola Materazzi el diseño de un chasis adecuado para crear una gran máquina, e hizo un chasis tubular de acero sobre el que se montó un poderoso motor central V8 con dos turbos capaz de llegar a los 478 caballos de potencia (aunque en principio estaba previsto que llegara a superar los 600 caballos).

La carrocería, encargada a Pininfarina, era de materiales ligeros como el Kevlar o la fibra de carbono, y el conjunto no superaba los 1.100 kilos de peso.

Concentración de F40

Hasta aquí, el F40 puede parecer un coche deportivo “normal”. El F40, sin embargo, se concibió como un deportivo de raza, y era muy espartano: no disponía de radio, ni aire acondicionado, ni alfombras, ni materiales nobles ni manijas para abrir las puertas (abrían tensando un cable y empujando ).

Todo estaba pensado para reducir el peso al mínimo: las ventanas eran de plástico y no se podían abrir, lo que hacía que el interior del habitáculo llegara a temperaturas realmente extremas.

 

Un “rara avis”: prácticamente todos los F40 fueron pintados de rojo

Ahora bien, lo que hacía y hace aún especiales a los F40 es la conducción.

De hecho, el F40 se considera el último Ferrari auténtico, sin ayuda a la conducción ni a la frenada, ni ABS, ni dirección asistida.

Hay que saber pilotar muy bien y hacer el punta tacón a la perfección para clavar los cambios manualmente de su caja de cinco velocidades: el más pequeño error o imprecisión en una reducción en un tramo revirado puede suponer un sobreviraje difícil de gestionar.

 No todo el mundo sabe dominar un F40

La otra característica del F40 era la gestión del motor, ya que hasta la zona media alta del tacómetro siquiera distribuye 180 caballos, pero una vez superadas las 3.600 revoluciones, los dos turbos entran en acción de golpe y empujan el coche de forma diabólica.

Como el sistema de frenado tampoco disponía de ningún tipo de ayuda, más de la mitad de los F40 fabricados entre 1987 y 1992 (1.335 unidades en total) no han llegado a nuestros días: los accidentes de este tipo de vehículos eran muy habituales entre los propietarios de estos vehículos, los millonarios no siempre cuentan con las habilidades necesarias para gestionar el carácter del último Cavallino indómito.

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