McLaren 570S

Hacer algo bien vale tanto la pena, que fallecer por procurar hacerlo mejor no puede ser imprudente. Sería un desperdicio no hacer algo singular cuando se nace con un don, pues la vida se mide por nuestros actos y no por el tiempo que dura”. Las palabras son de la autobiografía de Bruce McLaren (mil novecientos sesenta y cuatro), publicada 6 años ya antes de su muerte (treinta y dos), en mil novecientos setenta, cuando probaba un protototipo desarrollado por él mismo en el Circuito de Goodwood (Inglaterra).

En esta nueva etapa de McLaren, el peldaño de acceso, o bien Sports Series, se completa con los modelos 540C/570s, los primeros de la marca británica posicionados bajo las 200.000 libras en su mercado familiar, hoy presentan el McLaren 570S.

Características del McLaren 570s

 

El McLaren 570S no es un vehículo con menos atributos técnicos sino se han simplificado ciertas soluciones tecnológicas para hacer que pueda usarse en el cada día. El chasis está fabricado absolutamente en fibra de carbono, algo común a todos y cada uno de los McLaren de calle, lo que ayuda a explicar por qué razón el 570S consigue pesar ciento cuarenta y seis kg menos que su contrincante más próximo en este sentido, el Audi R8 V10. De este modo consigue una relación potencia/peso de cuatrocientos treinta y cuatro CV/tonelada y una rigidez de la estructura que es un veinticinco por ciento sobre lo que sería si se hubiese usado aluminio (que sí se ha utilizado en capó, puertas y flancos traseros a través de un proceso de ‘soplado’ por el que se consigue una forma mediante un molde).

Una de las primordiales diferencias ideales del McLaren 570S con respecto a el resto McLaren es que no hay elementos activos en la aerodinámica o sea, alerones retráctiles- que aumenten la presión descendente sobre la carrocería para prosperar la estabilidad y el comportamiento. Sí cuenta con una aerodinámica ‘fija’, que se ha conseguido integrar en el estilo del coche, con funciones para progresar la estabilidad y reducir el estruendos no deseado a grandes velocidades, al tiempo que mejora la refrigeración de motor y frenos. Nada más entrar en el habitáculo nos percatamos de que las conocidas puertas de apertura de tijera dejan un acceso más fácil en comparación con los modelos precedentes, que en ocasiones demandan habilidades de contorsionista a los usuarios menos diligentes.

Distribución y comodidad.

 

El espacio está dominado por tejidos como la piel y la alcántara negra, que da la sensación de coche de carreras, y tras muchos años hemos vuelto a tener en las manos un volante sin botones, que ‘sólo’ sirve para lo que fue creado en el origen de los tiempos: virar las ruedas. Nos ha agradado asimismo la visibilidad mejorada merced a una nueva situación de los pilares A y al incremento de superficie del parabrisas. Asimismo la instrumentación digital configurable dependiendo del modo de conducción escogido (dando más énfasis a las posibilidades o bien aspectos más prácticos de la conducción del 570S).

No obstante, hay aspectos que han de ser revisados como la baja calidad de las teclas del sistema del aire acondicionado (estarían bien en un Dacia), la resolución deficiente de la imagen de la cámara de ayuda al parking trasero y, en el exterior, la poca precisión con que ciertos componentes de la carrocería están unidos, si bien sea aceptable que este último defecto pueda ser corregido en las unidades finales (la nuestra era una de preserie). Entre los asientos, los controles giratorios dejan escoger los modos Normal / Sport / Track y asimismo un botón para activar una suerte de ‘launch control’ con arranque tipo ‘dragster’. El 570S no es un McLaren ‘menor’.

Motor del McLaren 570s

McLaren 570S

El revisado motor V8 de tres con ocho litros produce quinientos setenta CV (lo que explica el nombre del modelo) y un par máximo de seiscientos Nm sobre cinco mil rpm, mas la contestación es siempre y en toda circunstancia asoladora a cualquier régimen tras el ralentí mientras que haya ‘carga’ del pie derecho. tres con dos s 0 a cien km/h o bien nueve con cinco s para brotar a los doscientos km/h supera los ‘sprint’ del Mercedes-AMG GT S (tres con ocho s.). Asimismo, la velocidad máxima de un Porsche novecientos once Turbo S (trescientos dieciocho km/h), que en un caso así alcanza los trescientos veintiocho km/h de punta. Mas una cosa es charlar de datos y otra sentir sus efectos en la propia piel en el Circuito del Algarve (Portugal). Las aceleraciones producen niveles de adrenalina difíciles de digerir, considerablemente más con la aportación de la valiosa y ultrarrápida caja automática de doble embrague, de siete velocidades. ¿Seguro que alguien precisa más McLaren que este?